Osama bin Laden era un abuelo cariñoso, pero un terrorista paranoico
El reporte de 337 páginas detalla la vida de abuelo de quien fue uno de los hombres más buscados del mundo.
También critica a las autoridades
pakistaníes por haber permitido que viviera en el país, y por darse
cuenta demasiado tarde de la redada de los infantes de Marina de Estados
Unidos donde murió el líder terrorista en mayo de 2011.
CNN está trabajando en confirmar la autenticidad del reporte, que
tiene nombres de un ex alto diplomático, un magistrado de la Corte
Suprema, así como exfuncionarios del Ejército y la policía.
Competencia de cultivo de vegetales
La vida del famoso terrorista estaba llena de medidas extravagantes destinadas a mantenerlo fuera del radar, según el reporte.
El número uno de al Qaeda pasaba mucho de su tiempo con sus hijos y
sus nietos en los seis años que pasó en su complejo amurallado en la
ciudad de Abbottabad, según el experto terrorista Peter Bergen, que leyó
el reporte.
No podían pasar tiempo mirando televisión o navegando por internet,
debido a que bin Laden no tenía internet, ni televisión satelital.
Tampoco tenía una línea telefónica, todas ellas medidas para evitar ser
detectado.
Por la misma razón, los niños no podían jugar con otros niños en el
vecindario, por lo que pasaron la mayor parte de su vida dentro del
complejo.
Cuando bin Laden no les daba personalmente instrucciones religiosas, los llevaba al patio.
A sus hijos y nietos les daba premios si cultivaban vegetales particularmente buenos en el jardín.
Una esposa fingió ser sordomuda
Bin Laden huyó a Pakistán un mes después de los ataques del 11 de
septiembre de 2001 en Estados Unidos, y se mudó de norte a sur, de
pueblo en pueblo, antes de establecerse en Abbottabad en 2005.
Mientras era fugitivo, una de sus esposas dio a luz cuatro veces, y
fue llevada a hospitales locales, pero era obvio que ella no era de la
región, ya que hablaba árabe en vez de urdu, el idioma oficial
pakistaní.
La familia de bin Laden temía que despertara sospechas, por lo que se le dijo a los doctores que ella era sordomuda.
El reporte también afirma que mientras bin Laden se encontraba en el
valle de Swat, se rasuró la barba para evitar ser reconocido. Otros
hombres que le ayudaron pidieron que no se hicieran preguntas sobre el
personaje alto y extraño que hablaba árabe.
Mientras estaba en Swat, la policía detuvo al conductor de Bin Laden
en una ocasión, pero el asunto se resolvió rápidamente antes de que el
policía viera más de cerca al hombre rasurado que viajaba con él.
Luego de llegar a Abottabad, una mujer que vivía en el mismo edificio
de bin Laden lo reconoció por su imagen mostrada en un canal de
televisión. El esposo de la mujer, que estaba ayudando a bin Laden,
entró en pánico, según el reporte.
Él le dijo a su esposa que se encargara de sus asuntos y le prohibió a
ella y a las otras mujeres de la casa que vieran televisión.
La redada que acabó con su vida
Las medidas tomadas por el terrorista previnieron que se le
localizara por años en una ciudad conocida por ser sede de los complejos
militares más grandes de Pakistán.
La CIA eventualmente sospechó que se encontraba en dicho lugar
y reclutó a un doctor pakistaní para que realizara un programa de
vacunación en Abbottabad, en un intento por localizarlo a él o a sus
hijos a través de su ADN.
Eventualmente Estados Unidos lo encontró y lo asesinó durante una
operación de fuerzas especiales de la Marina en su complejo. Luego fue
arrojado al océano, según el Ejército estadounidense.
Aunque los comandos estadounidenses estuvieron dentro de las
fronteras pakistaníes por tres horas, el Ejército estadounidense no los
detectó.
"Los sistemas de radares no estaban buscando ese tipo de intrusión
desde el lado afgano de la frontera", afirma Bergen, quien cree que
después de eso todo cambió.
El reporte también dedica 22 páginas sobre cómo combatir al
terrorismo y sobre cómo mantener a la gente como bin Laden fuera de
Pakistán.
Los autores del reporte critican a las autoridades pakistaníes en
todos los niveles del gobierno, a la inteligencia y al Ejército por no
detener la misión estadounidense, lo que califican como “una historia de
complacencia, ignorancia, negligencia, incompetencia, irresponsabilidad
y posiblemente peor en varios niveles dentro y fuera del gobierno”.
El gobierno pakistaní consideró que la operación que acabó con la
vida de bin Laden violó su soberanía, básicamente un acto de guerra.
Melissa Grey contribuyó con este reporte.
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