Bolívar, El Ché, Caamaño, Chávez y La Gran Nación Latinoamericana
Por Claudio Antonio Caamaño Vélez, Rebelión
El
concepto de nación puede ser explicado de este modo: un conjunto de
personas unidas por lazos patrióticos, quienes se consideran hermanados
por una historia, tradiciones, costumbres, lengua y religión comunes,
así como otros elementos, que los unifican, independientemente de estar o
no territorialmente juntos.
Desde
Tierra del Fuego hasta Tijuana, los latinoamericanos todos tenemos un
mismo origen de colonización, explotación y mestizaje. Compartimos una
misma religión, y una sola cultura de base. Hablamos lenguas neolatinas.
Y también, aunque sin darnos exacta cuenta de ello, tenemos los mismos
enemigos.
No son los ríos, ni los mares, ni las montañas lo que divide a las naciones. “ Divide y vencerás” ,
decía Julio Cesar hace más de dos mil años. Nuestros países están
delimitados por fronteras artificiales creadas por los imperios y las
potencias para dividirnos y subyugarnos con mayor facilidad.
Si
los países Latinoamericanos nos unificáramos, seríamos la nación con
más recursos naturales del Mundo, una de las de mayor extensión
territorial, y, sin lugar a dudas, una de las potencias más poderosas
sobre La Tierra. Y no tendríamos que ponernos de rodillas nunca más.
Es
precisamente por eso que los países que nos han explotado a lo largo de
toda nuestra historia tratan de evitar que tomemos consciencia de esta
realidad (que se plantea ya en términos ineludibles), fomentando la
discordia entre nosotros e implantando gobiernos serviles a sus
intereses expoliadores.
Para
Simón Bolívar, la unidad del continente constituía la única posibilidad
de convertirnos en una Nación soberana e independiente, que caminase
hacia su propio desarrollo y felicidad. El escritor argentino Abelardo
Ramos trata muy bien este tema en su obra “Historia de la Nación
Latinoamericana”.
Hugo
Chávez nos recordó que todos los pueblos de Latinoamérica somos una
sola Nación. Siguiendo el ejemplo de Cuba, nos enseñó a ser solidarios
los unos con los otros y a protegernos mutuamente. Ese ha sido el gran
“pecado” de Chávez, por el que la inquisidora máquina de propaganda del
imperio norteamericano ha tratado insistentemente de satanizarlo.
Pero los pueblos de la Gran Patria Latinoamericana no somos ya tan ingenuos, y sabemos distinguir entre un prócer y un traidor.
Un
día, cuando el sueño de Bolívar, del Che, de Caamaño y de Chávez se
cristalice, serán recordados como los fundadores de una de las naciones
más prósperas y felices que haya conocido la historia universal.
Fuentes: http://www.noticia24h.com/
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