Por qué Google Glass debe ser sólo para tus ojos
Tan sólo 48 horas más tarde, Google dio otro potencial golpe contra la privacidad, cuando publicó un avance en video de su nueva tecnología Glass: unos lentes de alta tecnología con una interfaz digital revolucionaria que permite a sus portadores no solo ver el mundo a través de los ojos de Google, sino también fotografiar automáticamente todo lo que ven.
“¡Qué extraño!”, exclamó Erin Burnett, de CNN, después de contemplar “el mundo a través de los Google Glasses”.
En verdad es extraño. Estas gafas, una especie de sustituto digital de tus ojos, son extraños en una forma tenebrosa, estilo La ventana indiscreta de Hithcock. Como las cámaras omnipresentes del Gran Hermano en el libro 1984,
de George Orwell. Son extraños de la misma forma en la que ahora parece
extraño un futuro en el que gobiernan el mundo las compañías de gestión
de datos como Google, similares a laWeyland Corp de la película Prometheus.
La coincidencia de los anuncios de la Unión Europea y Google la
semana pasada puede haber sido involuntaria, pero ciertamente es
ominosa.
La UE está preocupada por la forma en la que Google ha
estadoreuniendo y unificando en perfiles la información de sus usuarios
desde marzo de 2012 desde sus servicios populares como Search, Gmail,
Google+ y YouTube, con el fin de agruparlos para los anunciantes.
Google insiste en que sus políticas de privacidad respetan las leyes
europeas y que simplemente están optimizando la experiencia de usuario.
Sin embargo, para la UE, la nueva política de privacidad de Google
permite que la compañía rastree anónimamente los datos de quienes
usamos productos como YouTube, Gmail o Google+.
En octubre pasado, los vigilantes de la UE dieron a Google un plazo
de cuatro meses para modificar esta política. Sin embargo, la semana
pasada, cuando al parecer nada cambió, Bruselas intensificó su alerta
burocrática y prometió que tomará medidas a mediados de año.
No obstante, frente a la presentación de Google Glass, las
inquietudes de la UE parecen un retroceso a una era digital más
inocente.
Ciertamente los vigilantes deberían oponerse enfáticamente a que
Google haya decidido recabar nuestros datos para beneficiar a sus
clientes anunciantes. Sin importar la legitimidad de tales prácticas, me
manifiesto firmemente a favor de que Google rinda cuentas, tanto legal
como moralmente, de las políticas que tan claramente ignoran la
privacidad de sus usuarios.
Sin embargo, Google Glass abre un nuevo frente en la guerra digital
contra la privacidad. Estos anteojos representan un salto en la historia
de la información que se puede comparar con la transición de la
bicicleta al automóvil.
Es la clase de transformación radical que podría terminar por
destruir completamente nuestra privacidad individual en el siglo XXI
digital.
Mientras nadie ponía atención, Google —el gigante digital más ávido
de información actualmente— estaba rediseñando la tecnología móvil.
Gracias a la desenfrenada carrera en Silicon Valley por desarrollar
tecnología computacional usable, no está solo. Supuestamente, Apple está
trabajando en su muy esperado reloj de pulsera y los dispositivos que
fabrican empresas como Nike y Fitbit ya están revolucionando el sector
del cuidado de la salud.
Cuando nos ponemos estos dispositivos de vigilancia, nos volvemos
espías de todos y de todos los que nos rodean. Google nos transforma en
versiones humanas de esas furgonetas de Street View —que afortunadamente
ya se prohibieron en Alemania— que se arrastran por nuestras ciudades y
documentan nuestros hogares.
Ni Orwell ni Hitchcock en su momento más fatalista podrían haber
soñado con Google Glass. “Glass tendrá un modo automático de fotografía,
tomará fotos en intervalos predeterminados (alrededor de cada cinco
segundos)”, dijo uno de los fundadores de Google, Sergey Brin, citado por el sitio web de tecnología Mashable.
¡Fotos cada cinco segundos! ¿A dónde irán todos los datos íntimos? El
“extraño mundo visto a través de los ojos de Google” de Erin Burnett es
en realidad “el mundo visto a través del ojo omnipresente de Google”,
como se señala en otro sitio de tecnología líder, TechCrunch.
Los terabytes de información que se registrarán cada cinco segundos a
través de los lentes omniscientes fluirán hacia Google, claro está. Ese
es el modelo de negocios y la razón de ser de Google Glass. Las fotos
que se tomen cada cinco segundos se usarán para acumular datos y luego
generar miles de millones de dólares en ganancias, al vender publicidad
con base en ellos.
Una de las quejas que la UE tiene contra las prácticas actuales de
Google es la ausencia de un botón de renuncia voluntaria que permita a
los usuarios negarse a que Google recopile sus datos.
Sin embargo, el problema de negarse se dificulta aún más con Google
Glass. Después de todo, conforme estos dispositivos, diseñados por Warby Parker o Ray Ban,
se pongan más de moda, la mayoría de nosotros ni siquiera nos daremos
cuenta de que al mirarnos, un desconocido con gafas está grabándonos.
Los vigilantes de la UE se opusieron a que Google recabe nuestros
datos en un registro único personalizado. Google Glass podría
convertirse en el punto focal de todos nuestros datos, en un mundo en el
que ya no exista la privacidad.
“Al parecer, todo ocurre en un solo espacio, desde las búsquedas en
Google hasta las notificaciones, pasando por las videoconferencias”,
señala Techcrunch acerca de los lentes. Así, Google Glass podría
volverse el dispositivo central después de las eras de las PC, los iPod y
las tabletas. La recopilación de nuestros datos más íntimos, el reflejo
de nosotros mismos, se volverá, desde luego, el santo grial de los
anunciantes.
Cuando usemos estos dispositivos, los inteligentes ingenieros de
Google sabrán dónde estamos en todo momento. Entonces, ¿qué los detendrá
de presentarnos anuncios personalizados de los productos sobre los que
descansa la mirada misma de nuestros lentes?
El objetivo de Google es crear casualidades sorprendentes. Cuando
veamos prendas nuevas en un escaparate, aparecerá una oferta especial
relacionada con la ropa en la interfaz digital de nuestros Google Glass.
¿Qué casualidad, no?
¿Qué hacer? ¿Hay algún antídoto para los lentes de Google?
Actualmente se están probando los Google Glass con la intención de
que el producto final salga a la venta en 2014. La semana pasada,Google
anunció que saldrán a la venta unos cuantos prototipos de los lentes por
la considerable cantidad de 1.500 dólares.
Para hacerse acreedores al derecho de comprarlos, los fans adinerados
de Google deben entrar a su cuenta de Google+ o Twitter y explicar, en
50 palabras o menos y con el hashtag #ifihadglass, cómo usarían los Google Glass.
Así que si alguien de Google está leyendo esto, aquí está mi solicitud:
#ifihadglass: Haría que la privacidad de los datos fuera una función
por defecto. Nadie más puede ver mis datos a menos que lo diga
explícitamente. Ni los anunciantes, ni el gobierno; ciertamente tampoco
los ingenieros del alma humana en el Googleplex. No, los Google Glass
tienen que ser opacos. Exclusivamente para mis ojos.
Las opiniones recogidas en este texto pertenecen exclusivamente a Andrew Keen.
Fuentes: http://cnnespanol.cnn.com