¿Crees que debes espiar el perfil de tus hijos menores de edad en Internet para protegerlos?
No fue tan secreta hace una semana cuando descubrí su perfil público
en Instagram, donde estaba publicando fotografías dramáticas y
conmovedores versagrams (mensajes de texto gráficos) para que todo el
mundo los viera. Un instante estaba enamorado y al siguiente se sentía
absolutamente desesperanzado. Quedé perpleja.
Mi hijo nunca había dado señas de estar remotamente interesado en las niñas. Ni una palabra. Además, no es precisamente el chico presumido de primaria. Es un niño relativamente tímido. Sin embargo, su avatar de Instagram coqueteaba descaradamente con una niña, publicaba muchas bromas acerca de su enamoramiento y pedía comentarios no sólo de sus amigos de la escuela, sino de niños que viven en sitios como Connecticut y Nueva Jersey, a quienes estoy segura que jamás ha visto en persona.
Mi hijo nunca había dado señas de estar remotamente interesado en las niñas. Ni una palabra. Además, no es precisamente el chico presumido de primaria. Es un niño relativamente tímido. Sin embargo, su avatar de Instagram coqueteaba descaradamente con una niña, publicaba muchas bromas acerca de su enamoramiento y pedía comentarios no sólo de sus amigos de la escuela, sino de niños que viven en sitios como Connecticut y Nueva Jersey, a quienes estoy segura que jamás ha visto en persona.
Las alertas de su teléfono sonaron sin parar durante tres días debido
al flujo de frenéticos mensajes y posts en Instagram. Algo importante
estaba ocurriendo. Mi hijo quería invitar a salir a una niña. ¿Él le
gustaba a ella? No estaba seguro, pero por lo que vi en línea, esto
difícilmente era información confidencial. Su plan de invitarla a salir
circulaba por el ciberespacio y varios niños opinaban sobre su
estrategia y sus probabilidades de éxito. Se hallaba expuesto en
múltiples plataformas virtuales, y eso me aterró. Claramente no
comprendía el impacto de la actividad en línea. ¿Qué debía hacer?
Mientras mi hijo dormía, revisé sus mensajes de texto y di
seguimiento a las actualizaciones en Instagram; después de todo, si mi
hijo tenía un perfil público en realidad no estaba husmeando. ¿Pero qué
podía decir? ¿Debía decirle que estaba vigilando sus actividades? ¿Leer
sus mensajes de texto era como leer su diario? ¿Estaba violando la
privacidad de mi hijo y exagerando el asunto? Mi esposo me dijo que me
mantuviera al margen, que nuestro hijo era simplemente un niño enamorado
que debía vivir este rito de iniciación solo, sin su madre rondando.
Pero yo no estaba tan segura.
Como muchos padres, lucho con los límites de monitorear las
actividades en línea de mis hijos ¿Interceptar o revisar sus mensajes de
texto es una invasión a la privacidad de nuestros hijos o las reglas
para los padres han cambiado gracias al poder y peligro que conlleva la
tecnología? ¿Tengo justificación para acechar a mi propio hijo? El
primer enamoramiento es lo suficientemente difícil, pero lo que
intentaba era protegerlo de la vergüenza que puede traerle exponer su
experiencia personal en línea.
Los adultos sabemos que publicar una foto, enviar un correo
electrónico, un mensaje de texto o un tuit imprudente puede costarle a
alguien no sólo su reputación sino hasta su carrera. Al parecer, el
escándalo alrededor del romance extramarital del exdirector de la CIA,
David Petraeus, empezó con la filtración de un correo electrónico. Si el
director de la CIA puede ser descuidado con sus correos personales,
¿cómo podemos confiar en que un niño maneje mejor esas herramientas?
Los expertos dicen que es importante que los padres vigilen el
comportamiento en línea de sus hijos. “Cuenta como intromisión si no les
decimos que lo estamos haciendo”, dijo Scott Steinberg, autor de la
exitosa serie de libros: Modern Parent's Guide (Guía para los padres
modernos). “Debes discutir directamente con ellos por qué estás ahí y
por qué estas vigilando su actividad en línea. El saber que un padre
está presente puede modificar el comportamiento en línea de los niños;
los padres no se entrometerán en las experiencias de sus hijos si lo
hacen directa y honestamente”.
Ser padre en la era posterior a Facebook, en la que cada dos minutos
sale una nueva e indispensable aplicación social, hace que la vigilancia
sea extenuante, si no es que imposible. Sin embargo, aunque creo que mi
hijo sabe que no debe comunicarse con “extraños”, la forma en la que
está exponiendo su vida en el ciberespacio me pone nerviosa. Pero
difícilmente está solo. Las fotos y mensajes que sus amigos publicanen
Instagram van de lo tonto a lo provocativo. Tal vez sean los filtros
fotográficos digitales, pero la niña con luce sexy y mayor.
Aunque es nuestro deber como padres enseñar a nuestros hijos a ser
responsables con la tecnología, ¿qué tanto podemos interferir con su
libertad de expresión?
Steinberg dice que es importante que los padres conozcan lo que hay y
estén pendientes del comportamiento en línea de sus hijos sin perder
totalmente la cabeza. Dice que los padres no pueden simplemente dar
dispositivos digitales a sus hijos y esperar que comprendan la etiqueta
de la red.
Sin embargo, los padres también necesitan respetar los límites.
“El que puedas ver lo que hay en línea no significa que debas
obsesionarte y trates de controlar cada mensaje de texto”, dijo
Steinberg. “También hay límites para los padres. Al fin y al cabo, no
quieres volverte paranoico. Lo único que quieres es abrir un diálogo
honesto y permitir una actividad positiva. No puedes ponerle una correa a
tu hijo, virtual o de otra clase”.
Después de agonizar durante varias noches acerca de cómo manejar todo
esto, le dije a mi hijo que tenía que cambiar su configuración a modo
privado para que los pedófilos y otras “personas espeluznantes” no
pudieran seguir sus publicaciones. Es un niño listo, así que entendió
que lo estaba vigilando. Fue el reconocimiento tácito de que había visto
lo que estaba poniendo en la red. Así que volvió privado su perfil. Las
configuraciones están bloqueadas. Le pregunté si podía seguirlo en
Instagram, y de inmediato respondió que no.
Steinberg diría que los padres deben volverse “amigos” de sus hijos o
seguirlos en línea. ¿Pero qué pasa si se niegan? Es bien sabido que los
niños pueden ser sigilosos y aceptar la “amistad” de sus padres en un
sitio o aplicación y publicar en otro. Los padres tal vez puedan
suspender la tecnología por un tiempo, o pueden echar un vistazo a sus
teléfonos y dispositivos, como lo hago regularmente, sin sentir culpa.
Fuentes: http://cnnespanol.cnn.com