Aunque sean adultos, los hijos resienten el divorcio
Los
hijos adultos sienten la necesidad de hacer algo, de resolver lo que
está sucediendo. Esto provoca que en lugar de acompañar a sus padres en
el proceso, carguen con él y se hagan responsables de éste, lo cual es
un error, pues no es su papel, asegura Gabriela Garmendia,
psicoterapeuta del Instituto de Entrenamiento en Pareja y Familia.
La especialista indica que, además, no vive de la misma forma el divorcio de
los padres un hijo independiente que ha salido del hogar para crear su
propio sistema familiar que el que sigue dependiendo de los papás.
"Por
ejemplo, el divorcio puede afectar la capacidad de los padres para
ayudar a éstos últimos financieramente, porque se da una separación de
los bienes", comenta.
Ante
esto el hijo que no es autosuficiente y se queda con el padre en
situación de desamparo decide trabajar para mantener a ambos, en lugar
de sólo hacer dinero para hacerse cargo de él mismo.
La economía del hijo con familia se ve afectada porque decide ayudar a su mamá deprimida llevándosela a su casa o dándole una mensualidad.
La economía del hijo con familia se ve afectada porque decide ayudar a su mamá deprimida llevándosela a su casa o dándole una mensualidad.
"Los
hijos deben tener claro que están para escuchar y apoyar, no para
resolver. Su papel tampoco es ser intermediarios entre uno y otro padre,
ni son quienes deben tomar las decisiones.
"Esto
es muy común en la cultura latina. Existe la creencia de que amar a los
padres significa hacerse cargo y responsable de ellos y lo mismo sucede
por parte de los padres hacia los hijos. A los hijos les debe quedar
claro que los padres no viven lo que están viviendo como algo fortuito,ellos lo decidieron", precisa.
Los cambios
Menciona
que ante la separación, el hijo que no es autosuficiente en lugar de
que esté enfocado en su proceso de formación, en su desarrollo, en su
independencia, en su futuro, se ve forzado a detener su mirada en la
relación de los padres y en su proceso de ruptura, lo que podría afectar
seriamente un adecuado crecimiento y madurez emocional, advierte
Garmendia.
El divorcio,
además, puede significar para él el inicio de una serie de
planteamientos sobre lo que es la relación de pareja y el matrimonio.
"Si
en el matrimonio los padres se enfocaron a tratar de resolver los
conflictos en la intimidad y de aparentar que la relación era buena
puede representar un fuerte impacto para el hijo, porque idealizó la
relación. Esa ruptura va a causar una gran desilusión y sentimientos
encontrados. Se sienten engañados", asegura.
Ahora
si la relación se caracterizó por conflictos, en ese momento el
divorcio podrá representar la esperanza que el matrimonio no es una
cárcel de la que no es posible escapar.
Cuando
los hijos ya formaron su propia familia se establecen una serie de
hábitos respecto al funcionamiento familiar, por ejemplo: cómo se
celebran las navidades. Ante el divorcio, éstos hijos enfrentan la
disyuntiva de con quién pasarán esta celebración, por ejemplo.
La
dinámica de su propia familia se verá muy afectada porque en lugar de
estar pendiente de solucionar los problemas de su familia, ahora tratará
de solucionar el problema de los padres.
Lo que sienten
Los
hijos deben tener claro que cuando los padres se divorcian es normal
que experimenten una gran cantidad de sentimientos diferentes, como
enojo, miedo y tristeza.
Hablar
con alguien sobre cómo se sienten puede resultar útil. En ocasiones, el
solo hecho de hacerlo representa un gran alivio. Garmendia recomienda
tanto a los papás como a los hijos pedir apoyo y orientación profesional
para transitar este proceso.
Así lo dijo
"El
divorcio en cualquier circunstancia y a cualquier edad de los hijos es
un proceso difícil porque trae como consecuencia pérdidas simultáneas e
implica una reorganización de la dinámica familiar que afecta de una y
otra manera a todos los miembros de la familia".
Gabriela Garmendia, psicoterapeuta
Fuentes: http://www.noticia24h.com